martes, 27 de julio de 2010

Happity Forest 1.2

- ¡Que bueno que han llegado! – se escuchó una voz cerca de los hermanos, por lo que buscaron de donde provenía y se dieron cuenta que bajo a sus pies había una bola espinada, la cual se desenvolvió y era un puercoespín el cuál no parecía ser de gran edad, ya que sus espinoso cabellos eran suaves y sus ojos brillaban con gran ternura y dulzura – ¡vamos! El viejo los está esperando – Dijo el animalito - ¿a nosotros? – Contestó Francesca al no comprender cómo es que los esperaban si ni siquiera sabían qué hacían ahí – sí a ustedes, caminen – Dijo el puercoespín al adelantarse y marcarles el camino. Al llegar frente aquel señor el puercoespín se enrolló y se fue rodando dejando a los hermanos solos frente a él - ¿SON USTEDES? – preguntó el viejo, aunque su tono fue más como un regaño – sí, no, no sabemos – Dijo Sebastián - ¡Son ustedes! – añadió el viejo bajando el tono de voz y cambiando su humor de manera repentina, al mismo tiempo que el cielo se despejó y rayos de luz iluminaban el lugar haciendo crecer árboles color rosado y violeta; también su suéter cambió, ya que ahora se veía tecnicolor y su cabeza volvió a un color carne al mismo tiempo que encogía llegando a un tamaño pequeño; su nariz no cambió, seguía siendo enorme. – ¡tardaron años en llegar! – Comentó el viejo mientras una gran sonrisa se dibujaba en su cara – ¿llegar? ¿De dónde? – Preguntó Francesca - ¡llegar, irnos, seguir, detenernos, siempre nos hablan como si supiéramos y no sabemos nada! – Se quejó Sebastián al estar harto de todo aquel circo que se armaba en un lugar que no conocían - ¿y eso te molesta niño? ¡No tienes idea de nada, no se entonces que hacen AQUÍ! – dijo el viejo remarcando el “aquí” al mismo tiempo que su suéter creó un remolino de colores y un fuerte viento sacudió a los hermanos - ¡Nosotros tampoco lo sabemos! Y si dejaran de pretender que lo sabemos entonces podríamos saberlo, si no ¡quién sabe cómo saber algo que no sabemos! – contestó Sebastián mientras se daba cuenta del embrollo que armó con las palabras, lo que ocasionó que el viejo soltara una enorme risa, de inmediato los colores en su suéter volvieron a la calma y los vientos se calmaron. – Creo que sólo es cuestión de recordar un poco – dijo el viejo mientras bajaba del caracol y se acercaba a Sebastián, una vez frente a él le dio unos golpecitos en la cabeza – ahí dentro está la respuesta, que a caso ¿no reconocen nada de esto? – Pregunto el viejo mientras con sus manos extendidas mostraba el lugar – pues a decir verdad, no – respondió Sebastián – esto va a ser más tardado de lo que pensaba - Dijo el viejo mientras se sentaba frente a los dos – Francesca, tal vez tú recuerdes esto –comentó mientras recogía un puño de arena y lo expandía sobre el suelo creando una espiral donde se comenzaba a reflejar una pequeña niña la cual era muy parecida a Francesca y la cual cargaba un perrito de peluche, la niña estaba parada a un lado de un columpio, observándolo, y de pronto un ruiseñor se paró sobre este y comenzó a hablar con la niña por lo que Francesca se quedo azorada al ver esa escena – es… mi sueño favorito – Dijo mientras seguía observando – pues yo sigo sin entender – Dijo Sebastián ocasionando que de un suspiro el viejo desvaneciera lo que le mostraba a Francesca – Este lugar es el inicio – Dijo el viejo – ¿El inicio? – Pensó Francesca – Aquí es donde la realidad pasa a segundo plano y se vuelve subjetiva, donde no hay límite para imaginar y sobre todo, donde puede ser tu mejor nicho así como el lugar a donde no quisieras volver nunca – Agregó el viejo mientras se subía nuevamente al caracol azul - quieres decir que aquí es… esto es ¿un sueño? – Replicó Francesca a lo que hizo reaccionar a Sebastián - ¿un sueño? ¡Sí, seguro lo es! Sólo tenemos que despertar Francesca… ¿o tengo que despertar?… ¿o tienes que despertar?... no entiendo nada – Dijo Sebastián mientras se dejo caer en el suelo, junto a un mono, con las piernas cruzadas y sus codos recargados en estas sosteniendo su cara – Esto no es un sueño, niño tonto, esto es tan real como irreal, todo esto es el Mundo del Revés; mi nombre es Sué y soy el guardián de Happity Forest, el lado luz de Revés – Explicó Sué – ¿el lado luz? – Preguntó Francesca – Así es; mi hermano, Nos, es guardian de Lagoon Shadow, el lado sombra y los dos estamos en un ¡terrible aprieto! Ya que el caos ha gobernado este mundo, ha sido horrible – Dijo Sué mientras soltaba un sollozo – el universo se ha desequilibrado y si no vuelve el balance no quiero ni imaginar lo que podría pasar, por eso los mandé llamar, ustedes podrán encontrarlo y traerlo de vuelta antes que la máquina viajera se estropee y la existencia quede sin sentido – dijo Sué – pero, ¿encontrarlo? ¿A quién? – Preguntó Sebastián – Al Capitán Fhuzker du Mora, el atrapa sueños; él desapareció y es el único que puede controlar a la máquina, si nadie la controla simplemente dejará de funcionar y nadie nunca más podrá soñar de nuevo – comentó Sué con un tono preocupado y desesperado - ¿nadie podrá soñar de nuevo? – Pensó Sebastián - ¡claro! Por eso no habíamos soñado nada desde tiempo atrás – Dijo dirigiéndose a Francesca quien ya había comprendido el por qué de la ausencia de sus sueños.

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